veremos empresas con pisos enteros de analistas, genios geeks, grandes gurus y magos de las predicciones, pero al mirar en el piso de arriba veremos a un hombre sabio que por sí solo, no sería capaz de responder, menos de hacer los cálculos.

La regla de Tres

 

Una mujer desnuda sosteniendo una herramienta psico-fálica me mira insinuantes colgada en la pared, desde uno de esos postes de taller de mecánico detrás del escritio. Sobre la mesa, papeles, algunas muestras de materiales, la foto de sus hijos y sentado en la silla, mirándome, como quien está jugando con la presa que ya tiene atrapada.

Él, un proveedor hostil, de esos cancheros, con pólvora en los bigotes, que no le tiembla el ojo jugando poker. Yo necesitaba a toda costa bajar su costo para no “salir perdiendo” en ese proyecto. Les juro que utilicé todo mi arsenal de trucos, incluidos “mira que en pasado te he tratado bien” o “Ayúdame que de aquí salen más trabajos”, pero entonces, este hombre me desbarató elegantemente con un argumento que no pude refutar:

  • “Calidad, Cumplimiento o Precio… elije dos” – Me dijo con un sonrisa fulminante

Mi cerebro entró en shock, “elija usted cuánto me quiere pagar” es una lógica de negociación que nunca había escuchado antes… .

  • Perdón, pero no estoy jugando, negociemos – le respondí con mi mirada de poker
  • Claro que esto no es un juego, es el mundo real, y en el mundo real uno no puede tenerlo todo – Concluyó sin que se le moviera un solo pelo

Intenté dar un paso atrás, negarme, replegarme, saltar a la tangente pero él me tenía atrapado del pescuezo y me remató con un simple juego de variables  entre las cuales “Yo debía elegir”

  • Si lo quieres rápido y con calidad te cuesta más,
  • Pero si me das tiempo, te lo puedo hacer con calidad y negociar el precio
  • Ahora, si lo quieres barato y rápido no me puedes pedir calidad.

Finalmente le tuve que pagar la tarifa, sin embargo, en esos segundos que mi mente corría vertiginosamente acomodando las variables, buscando una fisura, algún argumento de negociación que me permitiera salvarme, descubrí que esto era algo que podía aplicar en “TODO”

En el mundo real no puedes tenerlo todo, el truco está en elegir bien”.

El problema de fondo es que no estamos diseñados para entender escenarios complejos, nuestro Cerebro siempre busca atajos, respuestas simples, se rige por variables cerradas tipo; falso o verdadero, bueno o malo, si o no,   cuando en el mundo real, “Ningún problema es simple”.

¿Qué es eso que llamamos problema? A un nivel práctico es una suma de circunstancias diferentes que crean un área de dificultad, cada una con múltiples causas, y múltiples soluciones posibles. Lo que llamamos regularmente “La solución” es una suma de acciones que dan cierta estabilidad al escenario de dificultades, que sólo se solucionan en un margen “aceptable” que nos permite llamarlo “Problema Resuelto”.

Claramente poder entender todas las variables es el mejor camino para encontrar el mejor camino, el tema es ¿Cómo hacerlo?

Sentado frente a este proveedor hostil, también descubrí algo que es muy simple; es mucho más fácil elegir cuando tienes que tomar 2 de 3, y no 1 da 2. De aquí nació un método que llamo “La regla de tres”, el cual se basa en tres pasos muy simples:

  1. A cada problema buscarle tres causas
  2. A cada causa, encontrarle tres soluciones
  3. Elegir entre todas las opciones las que sean las más  simples y  prácticas.

El plan es: “enfocar nuestros esfuerzos a las soluciones más económicas, rápidas y de menor esfuerzo” y aquí cabe recordar una máxima del cine independiente:  “Si no tienes lo mejor de lo mejor, estás obligado a hacer lo mejor de lo mejor”

Veamos esto con un ejemplo: ¿Qué cámara elegir para comprar?

Bien, ¿Cuáles serían los tres aspectos técnicos que debo determinar?

El cuerpo / La óptica / El sensor.  

Claramente hay otros aspectos más allá de Cuerpo/Lente/Sensor, como por ejemplo los accesorios, su costo, la experiencia de mi equipos de trabajo, pero centrando el ejercicio “sólo” en la parte técnica, podríamos tener un árbol de criterios a elegir más o menos así:

 

  • El cuerpo,

 

      1. Formato de grabación,
        1. Calidad propia del material RAW
        2. Peso de los archivos
        3. Su facilidad en workflow de post-producción
      2. Opciones propias del computador de la cámara
        1. Opciones de visualización para LUTS y herramientas al fotógrafo
        2. Sistemas de monitoreo
        3. ND, filtros de bajas luces,
      3. El workflow de postproducción nativo de la cámara
        1. Facilidad y transparencia en manejo de LUTS
        2. COmpatibilidad con la plataforma que usaré en la postproducción
        3. Facilidad y maridaje con el sistema de edición al que tengo acceso

 

  • La óptica disponible

 

      1. Luminosidad
        1. Velocidad (apertura de diafragma)
        2. Contraste en diafragmas cerrados
        3. Aberraciones o inundación de luces parácitas
      2. Calidad
        1. Aberraciones ópticas
        2. Aberraciones cromáticas
        3. Detalle fino y definición
      3. Su desempeño artístico
        1. Bouque (Calidad y tipo de desenfoque)
        2. Defectos estéticos elegibles por el fotógrafo
        3. Efectos ópticos y estilísticos

 

  • El sensor.

 

    1. Resolución (Tamaño  de pixeles fotograma)
      1. Pérdidas o crop visibles en lentes en cambios de resolución
      2. Desempeño del sensor en altas resoluciones
    2. Definición
      1. Calidad del pixel registrado
      2. Detalle fino
      3. Cantidad de ruido percibido
    3. Calidad
      1. Sensibilidad en ISO y respuesta en bajas luces
      2. Latitud, rango dinámico
      3. Profundidad de color en vit y tipo de muestreo de color

 

Pues bien, de estas tres opciones se bifurcan 40 variantes a elegir lo cual suena un poco amenazante y aquí es cuando el método empieza a ser útil. Estas mismas variables se empiezan a filtrar de acuerdo a los intereses focales y estos cambian mediante empezamos a hacer la elección.

Lo más importante que surge en este árbol de opciones es que empiezas a elegir entre cosas muy puntuales… ¿Qué tan importante para mi es el trabajo en bajas luces? ¿Mi película realmente requiere 4K, 8K? ¿El tipo de paleta de colores busco? lo consigo con la cámara o en la post?  ¿Tengo capital para hacer la post con el material que me arroja una Alexa, o tendré mejores resultados trabajando con una DSRL? ¿Prefiero resultados artísticos o calidad técnica?

 

Muy seguramente te enfrentarás con respuestas simples como “Quiero trabajar con esta óptica fotográfica antigua porque me gusta su look retro” o “No puedo trabajar con una cámara tan grande, tengo que trabajar con cámaras pequeñas”.

Finalmente, la cadena de dificultades que me obligara a elegir una u otra son simples, por ejemplo:  tengo acceso a una RED, pero no me alcanza para pagar la post, entonces el resultado final desde otra cámara es más rentable.

Finalmente, hacer estos ejercicios de complejidad frente los problemas es importante porque te empuja a pensar creativamente, transversalmente, a salirte de la caja y a encontrar opciones alternativas.

Hay una forma simplificada de aplicar esto sin hacer todo el árbol. Simplemente “Responde cada enunciado con tres opciones: por ejemplo, sI me preguntas : ¿Cuál es el mejor cámara del mundo?… entonces yo diría, La Alexa es la más usada y versátil en la industria, las DSRL son las de mejor desempeño por su costo, la línea profesional de Sony es la más popular en empresas productoras intermedias que producen a televisión.

Aquí se polarizó la respuesta en tres variables “Hollywood, indi bajo presupuesto, y televisión”.

Ahora, lo se, no se ha respondido la pregunta, porque probablemente la pregunta no tiene respuesta y aceptemos algo, las respuestas absolutas no existen, porque en el mundo no existe ni el blanco ni el negro y no importa cómo lo mires, todo en la vida estará dividido entre diferentes gamas de grises.

Creo que la vida nos demuestra esto claramente… veremos empresas con pisos enteros de analistas, genios geeks, grandes gurus y magos de las predicciones, pero al mirar en el piso de arriba veremos a un hombre sabio que por sí solo, no sería capaz de responder las pregunta y menos hacer los cálculos. De aquí podemos deducir algo que es realmente vital:

Nunca manda quien tiene las respuestas, lo hace el que sabe elegir las preguntas.

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