…no existe nada más nocivo para definir la realidad que NEGAR algo

Las tres dimensiones de lo real

Son las 3 de la madrugada. El viento silabeante se cuela entre las rendijas de las ventanas mientras los ojos que escapan por debajo de la cobija miran al techo y bizarras sombras, como de esqueléticas manos amenazantes se proyectan hacia él, como macabras instantáneas que logran dibujar ese horrendo monstruo que te acecha afuera, parado en la cornisa.

Con pánico te atreves a mirar, es la rama de un árbol que pega sobre la ventana, ¿será sólo eso?, no… sabes que hay algo más allá afuera.

Con valentía el niño se levanta para mirar por la ventana protegido del inclemente viendo en su cálido cuarto gracias a ese cristal empañado, sin embargo, con temor camina y se pega a vidrio para poder mirar afuera; lleva en su mano una potente linterna, tal vez porque ésta pesadilla lo acompaña todas las noches hace algún tiempo, entonces, con mucho valor decide apuntar lejos en la oscuridad y encender la luz para sorprender al terrible monstruo escondido entre los árboles… y de repente….

No ve nada.

De hecho, la luz se diluye en la distancia y cuanto más lejos  intenta ver, menos puede distinguir. Los pequeños arbustos se confunden con figuras agazapadas entre las sombras. Desesperado y erráticamente apunta a todos lados… su mente construye horrendos rostros entre las figuras de los árboles hasta que no tiene dudas, algo lo mira desde las sombras. Entonces el viento mueve una arama y el monstruo se revela ante él.

Corre nuevamente a la cama, se esconde entre las cobijas y se ilumina el rostro con la linterna, tal vez la luz lo pueda salvar porque… ¿A qué temen los monstruos si no es a la luz???, y si no, por lo meno, podrá ver el rostro de su atacante justo antes que llegue a él para devorarlo vivo… por lo menos no se irá con la duda.

Al otro día sus padres se burlan de él, los monstruos no existen. El pobre niño tiene que tragarse su miedo y enfrentar el pánico nuevamente la siguiente noche… y las siguientes, hasta que logre descubrir al monstruo… o finalmente el monstruo lo…

Lo conocido- lo indefinido – lo indefinible.

…Si esta fuese una película, el niño sería el héroe, alguien que “Cree en eso que percibe” y al final termina venciendo lo impensable porque “Es el único que logra anticiparlo”…

Pero no… esta es la vida real. “Este niño” somos todos nosotros, aterrados frente a “eso” que no podemos entender. Aquello que produce el terror más grande en el mundo. El miedo a lo desconocido. ¿Y por qué es tan fuerte este miedo? creo que es porque escapa a nuestros parámetros racionales y destruye las bases del mundo que hemos construido… de hecho, vemos a lo desconocido como nuestro enemigo, algo que tenemos que erradicar, negar… alejar lo más posible de nuestra zona de confort pues de lo contrario, podríamos enloquecer.

Entonces… ¿Cómo definir lo desconocido?

Yo creo que lo que ES REAL se puede dividir en tres variables: Lo conocido- lo indefinido – lo indefinible.

Lo conocido es todo aquello que podemos palpar, contrastar y medir. Es el mundo próximo, el de todas las cosas que están cerca a nosotros. El escenario perfecto donde los deterministas-positivistas pueden decir sin temor a equivocarse “Dadme las variables y deduciré el resultado”. La base con la cual hemos construido el mundo moderno, donde todo investigador que sigue aplicadamente las pistas podrá descubrir el enigma armado SÓLO con su lógica deductiva.

Este es el mundo donde “Todo es lo que es” y en donde las respuestas son cerradas; Positivo-Negativo, Blanco-Negro… y todo es contrastable, lo cual lo hace inobjetable por medio de la lógica y la razón.

Luego está “Lo Indefinido”. Ese espacio entre el cristal opaco y el límite hasta donde llega la luz de la linterna, donde están las cosas que no podemos tocar con nuestras manos y el borde donde existe aquello que podemos ver con nuestros ojos.

Ese lugar donde “La lógica no siempre tiene la razón”

Aquí el determinismo positivista no funciona muy bien, porque hay una parábola que complica todo… y es que mientras más lejos miramos, menos información contrastable tendremos. Por ejemplo, si te pregunto “Qué tamaño tiene este cubo” simplemente lo mides y pesas, y con exactitud me puedes dar una respuesta. Pero… ¿Si pongo el cubo afuera del cuarto? Serías capaz de entender que el cubo “es un cubo” sólamente viendo su silueta reflejada en las sombras del techo?… tal vez sí, claro está, si conoces la distancia a la cual estás la luz y alguna vez has visto un cubo, pero… ¿Y si se trata de una figura que nunca antes has visto?… ¿Cómo la reconocerías si no tienes una referencia?

Claramente las ramas del árbol podrían parecer las manos huesudas de un monstruo.

Aquí el determinismo no funciona. En física cuántica se trabaja con algo que a demostrado ser efectivo, “Respetar la predicción y el análisis frente a las probabilidades”, y es que las fórmulas deterministas de la física clásica no funcionan en escenarios y modelos muy complejos…  paradójicamente, el mundo se hace más complejo cuando nos acercamos al origen, a la fuente y vemos más lejos en la distancia.

Pero ahora… ¿Qué pasará más allá? En ese lugar donde no llega la luz de la linterna? Allá en donde nunca podremos ver, estar o percibir algo?

Ese es el dominio de lo “INDEFINIBLE”

El gran problema es que “sólo podemos entender lo que podemos entender”, y por eso nos aterra tanto lo que pueda existir entre las sombras… porque nuestra mente egoísta no nos permite asumir que “EXISTA” algo que no podemos ENTENDER. A veces creo que el “no creer en Dios” es muy peligroso, porque no existe nada más nocivo para definir la realidad que NEGAR algo.

Es es uno de nuestro grandes problemas, que negamos lo que no podemos entender.

Ahora… ¿Qué pensarías si te digo que “la mitad de todo lo ves y entiendes no es real? ¿Que es una creación de tu mente”?

¿No te pasa que cuando ves a una persona de espaldas imaginas su rostro? esto es porque tu cerebro está diseñado para completar los huecos. Todos entendemos el mundo por asociación directa, incluso el mundo tridimensional no es más que una simulación porque tus ojos ven imágenes bidimensionales y es tu cerebro es el que crea la tercera dimensión… de hecho, cada persona en el mundo tiene una interpretación diferente y particular de la realidad. ¿A qué me refiero? que si pones a 10  personas a ver una película o leer un libro, las 10 te darán puntos de vista y conclusiones diferentes, es porque  todos INTERPRETAMOS la realidad por asociación directa y en los márgenes que nuestra mente nos lo permite. Incluso la ciencia, que es el más perfectos sistema que hemos inventando para acercarnos a lo real, falla, porque también se rige por los márgenes y los parámetros que ha determinado como “Verdaderos”

Estamos atrapados en un horizonte de eventos

Ver adelante en la distancia también es ver atrás en el pasado. Cuando usamos telescopios para ver más allá vemos la luna que existió hace unos segundos, el sol que existió hace algunos minutos y las estrellas que existieron miles, cientos de miles y millones de años atrás en el tiempo… y por esto, el firmamento está lleno de fantasmas. El tiempo no nos deja ver más allá, porque llegamos al inicio del big bang mismo. El problema es que esto no quiere decir que lo vemos sea todo lo que existe. El universo muy seguramente se extiende más allá que los 13 mil millones de años-luz de distancia que pueden recorrer los instrumentos con los cuales vemos el cosmos. No… seguramente es mucho más extenso que eso, incluso algunos piensan que es infinito, es decir, fascinante y aterradoramente inconmensurable.

Cuando usamos microscopios y vemos hacia lo pequeño, pasa algo peor, porque cuando hurgamos en la esencia de la materia entre las partículas subatómicas enfrentamos cosas que destruyen nuestra lógica racional. Partículas que están en dos lugares al mismo tiempo, extraños enlazamientos cuánticos que Einstein llamó “El espeluznante efecto fantasma a distancia” y el hecho que las partículas subatómicas cambian de acuerdo al punto de vista del observador, como si la voluntad humana fuese capaz de alterar la realidad que experimenta.

Bien, todo esto es nuestro “Horizonte de eventos”. Esa frontera final donde “Ya no podemos ver las cosas que existen” y el punto donde tajantemente termina nuestra realidad y comienza algo que “Físicamente” no podemos ver ni experimentar, cómo la pequeña linterna intentando iluminar los árboles al fondo, que sólo nos permite ver sombras borrosas, cada vez más difusas e indeterminables hasta que con la distancia, la oscuridad lo devora todo.

El problema aquí es que siempre confundimos “Lo que sabemos” con “Todo lo que se puede saber”, buscamos la verdad o la razón como el único atributo que puede validar las cosas. Por esto rechazamos resultados a medias y siempre buscamos valores cerrados:

  • ¿Ya conseguiste la plata para hacer tu película?
  • Si,  el 90%…

Aquí la pregunta parece simple… ¿La consiguió o no?. La respuesta sería “si” en un 90%… El problema es también puede ser “NO” en un 10%.

Si nuestro cerebro pudiese computar “90%” no sería necesaria la respuesta “SI” o “NO” y el mundo sería más preciso, pero resulta que no podemos hacerlo, estamos condenados a vivir en un mundo de incertidumbres que es una pesadilla, cuando debería ser todo un goce lleno de retos.

Construimos nuestro mundo con recetas imperfectas

Hace menos de 100 años Albert Einstein demostró la relación entre el espacio-tiempo y gracias a esto, entendimos que “toda la matemática antigua está equivocada”.

Es decir, si se usa la fórmula que nos dieron los griegos para  para calcular un triángulo entre la Tierra, Marte y Venus el “descache” es enorme porque estas fórmulas no calculan la distorsión espacio-tiempo, sin embargo, si la usamos para realizar la misma medición entre Bogotá, londres y nueva york este descache es “Despreciable”.

Dicho esto, la matemática de los griegos es eficiente y claramente funcional para definir nuestra realidad en la tierra, pero no funciona y falla para medir el universo.

Mientras más lejos veas en el horizonte, más complejo se torna todo…  esto aplica a cualquier parámetro en nuestra vida, incluso a los  juicios morales. Por ejemplo; es fácil cuando juzgas a alguien de tu familia, porque lo conoces y tienes relación moral con él, pero es más difícil si juzgas a un desconocido… ahora, imagina que tu hijo fue a la selva y fue capturado por una tribu de caníbales  ¿Cómo juzgarías al cazador que mató a tu hijo para alimentar a su familia?… Si… no es tan fácil porque lo que es normal para la araña es inconcebible para la mosca… y finalmente en la vida, todo es una cuestión de perspectiva.

Admitámoslo, no es fácil aceptar que estamos sesgados por lo que consideramos normal, racional y correcto. Aquí hay algo que todos deberíamos ser capaces de aceptar, y es que el mundo entero está regido por cosas que “Nunca podremos entender”, es más… tendríamos también que admitir que es muy probable que “Nunca podamos entender todos los misterios del universo”.

Se que aquí pensarás, no, miguel, estás equivocado, seguramente algún día la ciencia avanzará y entenderemos “Todo”… y … ¿Qué tal que la ciencia no sea el camino para encontrar todas las respuestas? ¿Qué tal que estemos atrapados en una burbuja y nuestro horizonte de eventos jamás nos permita entender eso que la linterna no es capaz de iluminar? ¿Y si sólamente somos un pequeño pez dorado que vive en una bombonera de cristal?

Sin irnos muy lejos, creo que cada uno debería admitir “Cuál es su propio horizonte de eventos”, aceptar que todas las cosas que nos rodean está regida por estas tres variables y que por lo tanto, todo tendría una parte conocida, una indefinida y una indefinible.

Es como cuando te enamoras. Si alguien te pregunta cómo es esa persona, muy seguramente la podrías describirla con facilidad. Si te preguntan por qué te gusta tanto, entonces empezarás a describir otras cosas, esas que están detrás de los velos y las capas que no puedes ver claramente pero te seducen…. pero si te preguntan “Por qué te enamoraste”, entonces no podrás responder claramente, porque eso te atrae es eso que está más allá de tu horizonte de eventos, aquello que no puedes describir con palabras..

Yo creo que así es el cine. El mejor camino que podemos tomar para acercarnos a lo Indefinible, aquello que nunca se ha hecho y eso nunca nadie ha visto jamás.

Porque de alguna forma, los cineastas somos ese niño valiente, que toma su linterna y sale a caminar en la noche iluminando lo que está allá en la frontera para mostrarle a todos los demás, por medio de esa ventana borrosa, este increíble universo que existe más allá entre las sombras.

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